C/ Padre Francisco Suarez, 3 Bajo
47006 Valladolid
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Jaione Bengoechea Echeverría,
colegiada CL47-0559

Cuéntanos quien eres, ¿por qué decidiste estudiar fisioterapia?

Nací en 1979, soy vasca, estoy felizmente casada y tengo dos pequeños que entretienen mi tiempo libre. Soy deportista y con una firme determinación para luchar por lo que creo que está bien hecho con una gran capacidad de sacrificio para lograr los objetivos marcados.

El interés por el deporte me viene desde niña con la natación, años más tarde empecé a trabajar en un gimnasio y he de reconocer que el fitness me enganchó y aún no me ha soltado. En un momento de mi vida, buscando un reto personal en una época complicada, comencé a correr y en ello sigo... a ratos como un reto y otros como terapia personal.

Decidí estudiar fisioterapia cuando ni siquiera sabía que existía una diplomatura que se llamara así. Tenía alrededor de 12 años y era scout en mi Irún natal. Recuerdo que íbamos de campamento, cargábamos con las mochilas, las cazuelas, las tiendas... Y al llegar al destino y terminar de montar el campamento, nos tumbábamos y nos dábamos masajes entre nosotros... la gente decía que tenía buenas manos. De todo aquello salió mi vocación.

¿Qué te llevó a abrir una clínica en Valladolid, tan lejos de tu casa?

Una vez superada la carrera y con el título bajo el brazo, empecé a trabajar en un centro de fisioterapia relacionado con el agua de mar, sin dejar de buscar otras opciones. Un año después una amiga me dijo que había visto una oferta para Valladolid, envié mi currículum y fui seleccionada. Era una oportunidad y me mudé a Valladolid, busqué un club de natación en el que entrenar... y conocí a mi marido. Por eso nunca me marché de aquí... bien es cierto que echo de menos el mar pero en esta ciudad me sentí acogida desde el primer momento.

Tras trabajar en dos centros distintos, decidí que había llegado mi momento. Tenía un concepto de la Fisioterapia muy concreto y decidí dar a conocer lo que tenía que ofrecer en la ciudad que me había acogido.

¿Cuéntanos dónde está la clínica y cuánto tiempo lleva abierta?

La clínica está en la calle Padre Francisco Suárez, 3, una calle paralela al Paseo Zorrilla con fácil acceso desde diferentes puntos de la ciudad. Fue aquí donde comencé en noviembre de 2005 cuando me puse por mi cuenta como Clínica de Fisioterapia Francisco Suárez y doce años después sigo en la misma dirección. El nombre se ha modificado a JAIONE FISIOTERAPIA y estoy en el interior del gimnasio 60 minutos de la misma calle. Más de doce años ofreciendo salud a los vallisoletanos.

¿Qué tipo de servicios realizas?

En primer lugar me gustaría explicar que atiendo personalmente a cada uno de los pacientes, y soy yo quien realizo el tratamiento personalizado adaptándome a las necesidades y expectativas del paciente, según la valoración realizada a raíz del problema que me explica. Mi trabajo consiste en devolver al cuerpo su movilidad normal y lo que me ayuda en este fin, lo estudio y aplico en el día a día.

¿Qué aporta la Fisioterapia en el tratamiento diario, no sólo de lesiones puntuales?y ¿Qué puedes aportar dentro de ésta?

La Fisioterapia nos ayuda a recuperar nuestro movimiento normal, a poder seguir desarrollando nuestro rol sin llegar a lesionarnos, no me canso de dar valor a la Fisioterapia preventiva, si llegamos a tener dolor, si llegamos a no poder desarrollar nuestro rol, nos encontraremos con bajas, problemas para conciliar el sueño, mal humor... Mientras que si acudimos al Fisioterapeuta antes de que la lesión esté instaurada, seguiremos el ritmo diario sin necesidad de parar.

Puedo aportar a la Fisioterapia mi experiencia tanto laboral como deportiva. He aprendido a escuchar lo que me refiere el paciente y lo que me cuenta su cuerpo, a sacar la información que necesito y actuar en consecuencia de forma personalizada en cada caso.

¿Qué tipo de pacientes sueles tratas y qué lesiones y patologías ves con más frecuencia

Por mi consulta pasan tanto deportistas de alto y bajo rendimiento como pacientes que no tienen nada que ver con el mundo del deporte.

En cuanto a las patologías, las más frecuentes son las contracturas o sobrecargas, causadas tanto por los entrenamientos como por los distintos trabajos en los que pasamos mucho tiempo a lo largo del día...

¿Cuál es la parte de tu profesión que más te gusta? Y ¿cuál la que menos?

Si tuviera que elegir la parte que más me gusta podría decir que es el desafío que supone la entrada de un paciente en el centro, averiguar y realizar lo necesario para mejorar su día a día, ver cómo se marcha mejor que cuando entró.

La parte que menos me gusta va cambiando con el tiempo… si trabajamos en sinergia todos los sanitarios, no somos competencia, sino distintas partes de una misma máquina en la que las piezas deben sincronizarse para ofrecer un trabajo serio y completo.

¿Cuáles son tus aficiones fuera de la Fisioterapia?

Mi primera gran afición es mi familia, disfrutar tiempo con ellos. Da igual la actividad si la realizamos juntos los cuatro. Al final el día a día te deja poco tiempo para disfrutar de los placeres de la familia, por ello un día distinto o una cena juntos se convierte en una fiesta. Los amigos son otra parte esencial en mi vida. Y como vicios confesables que ya mencioné está el deporte, salir a correr es una pasión, y la lectura es un momento de relajación.

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